miércoles, 22 de septiembre de 2010

Introspección 2

Pasemos ahora al siguiente nivel del ejercicio de introspección.
Hasta el momento os habéis estado mirando en el espejo.
Cuando cuente tres, quiero que, además de miraros, os veáis, os contempléis.
¿Listos?      
Vamos allá...
1...
2...
3...
¡¡¡Muy bien!!!
¡Sois unos lectores muy aplicados y obedientes!
Al principio no se advertirán diferencias entre mirar y ver, pero todo se andará.
Confiad en mí.
Os dejo unas cuantas horas para que sigáis intentando ver algo en el espejo.


INTROSPECCIONANDO...


domingo, 19 de septiembre de 2010

Introspección 1

Eso del autoanálisis diario es una experiencia muy útil. Os recomiendo que lo practiquéis como yo. Y, para que resulte más sencillo, os daré unas cuantas orientaciones básicas.
En primer lugar, coged una silla. Una silla corriente, de esas que tienen cuatro patas. Existen en todas las casas...
Después, colocad la silla delante de un espejo, cuanto más grande mejor, y sentaos...

¡¡¡En el espejo no, en la silla, calamidad!!!
   
Sigamos...
Una vez sentados EN LA SILLA, criticaos con furia...
No digo que penséis porque a lo mejor os duele después la cabeza. Vosotros quietecitos en la silla, frente al espejo, con la ventana de la habitación abierta de par en par por si pasa alguna idea despistada y se os cuela dentro.
Como medida de precaución, no estaría de más coger, antes de sentarse, un par de bocadillos y un botiquín de primeros auxilios.
Los bocadillos, por si la idea tarda en llegar.
El botiquín, en previsión de una embolia si la idea llega.
¿Ya estáis sentados en vuestra silla favorita?
¿Os reflejáis bien en el espejo?
¿La ventana está abierta?
¡¡¡Perfecto!!!
 
Tic-Tac... Tic-Tac... Tic-Tac... Tic-Tac... 
 

Todavía no habrá ocurrido nada, supongo. Las ideas no abundan, y menos las buenas, porque estupideces las hay a patadas. Seguro que casi sin esfuerzo os vendrá a la mente una gran variedad de ellas.
Tranquilos, que no cunda el pánico, hay que tener paciencia. Todo es cuestión de hábito, de ejercicio, y me temo que estáis muy bajos de forma en eso de pensar.
Es lógico, no practicáis y luego pasa lo que pasa: que os duele la cabeza.
Técnicamente, a eso se le llama... agujetas cerebrales.
 
  

sábado, 18 de septiembre de 2010

Autocrítica

La autocrítica no sólo es buena, sino imprescindible. ¿Cómo te vas a reír de los demás si no comienzas por no tomarte en serio a ti mismo? Sin ir más lejos, yo dedico una hora diaria a analizarme en profundidad.  Cojo una silla, me siento delante de un espejo y pienso...
(Seguro que no habíais imaginado que yo pudiera ser capaz de pensar)
Pues bien, frente al espejo, medito, analizo, saco conclusiones sobre mi persona, sobre mis fallos y aciertos, errores y genialidades.
En una palabra, me critico rudamente.
Examino a fondo mi interior, revuelvo aquí y allá, por todas partes. Cada neurona es puesta del revés, cada pensamiento, bueno o malo, es estudiado con frialdad científica.
Lo mismo hago con el exterior. Contemplo mi imagen en el espejo. Analizo esa imagen reflejada:  de frente, de perfil, de espaldas... Esto último es algo más complicado, pero se puede resolver con un segundo espejo.
Al final de esa hora de autocrítica furibunda, ya tengo la respuesta, el diagnóstico...
Me levanto lentamente de la silla, me acerco al espejo y digo en voz alta:  
"¿No te cansas de ser... taaaaannnnn maravilloso?"
Y entonces, me beso.


CARA QUE SE ME QUEDÓ TRAS HORA Y MEDIA DE AUTOCRÍTICA...